Las consonantes son entes fascinantes. Nadie sabe de donde vienen, quien las creo o para que están aquí, pero todos las respetan y obedecen las reglas que oponen… bueno no todos. Son seres conceptuales que dominan nuestra gramática a su placer y nosotros nos dejamos. No tienen cuerpo fuera de nuestra mente, sólo tienen forma y con eso tienen para dominar nuestro léxico.
Hay que darles crédito, nos dan organización para no errar y ser monótonos a la hora de escribir. Generan creatividad; hay cada palabra que se escribe muy diferente a sus parecidas fonéticamente. Ordenan nuestros pensamientos de forma que no se confundan las palabras con otros objetos y así vivir en plena paz y tranquilidad gramatical. Saber las reglas es una cosa básica desde la primaria. Produce cierto estrés desde temprana edad, pero cuando se da cuenta de que es necesario para entendernos, se obtiene cierto alivio al saber que se tiene buena ortografía. Son reglas complicadas, tediosas y largas pero nada es imposible de saber.
Dentro de la publicidad, el uso correcto de las consonantes es indispensable para los creadores del consumismo apresurado. Si se quiere tener una mayor atención y generar más impacto sobre el espectador, se tiene que dominar la gramática y las consonantes son básicas dentro de ésta. Si se tienen errores ortográficos con las consonantes, por ejemplo, desvían la atención de lo que se quiere trasmitir y eso es fatal.
A nadie la gustan las reglas, pero hay que seguirlas de vez en cuando. Son útiles cuando generar cierta armonía y orden dentro de las pensamientos de muchos individuos, así como las de las consonantes. Son de las pocas reglas que sí sirven de algo.
Hay que darles crédito, nos dan organización para no errar y ser monótonos a la hora de escribir. Generan creatividad; hay cada palabra que se escribe muy diferente a sus parecidas fonéticamente. Ordenan nuestros pensamientos de forma que no se confundan las palabras con otros objetos y así vivir en plena paz y tranquilidad gramatical. Saber las reglas es una cosa básica desde la primaria. Produce cierto estrés desde temprana edad, pero cuando se da cuenta de que es necesario para entendernos, se obtiene cierto alivio al saber que se tiene buena ortografía. Son reglas complicadas, tediosas y largas pero nada es imposible de saber.
Dentro de la publicidad, el uso correcto de las consonantes es indispensable para los creadores del consumismo apresurado. Si se quiere tener una mayor atención y generar más impacto sobre el espectador, se tiene que dominar la gramática y las consonantes son básicas dentro de ésta. Si se tienen errores ortográficos con las consonantes, por ejemplo, desvían la atención de lo que se quiere trasmitir y eso es fatal.
A nadie la gustan las reglas, pero hay que seguirlas de vez en cuando. Son útiles cuando generar cierta armonía y orden dentro de las pensamientos de muchos individuos, así como las de las consonantes. Son de las pocas reglas que sí sirven de algo.