martes, 26 de mayo de 2009

Zeitgeist

Las guerra es sinónimo de destrucción, devastación, muerte, pero sobre todo de generar miedo, frustración, patriotismo falso y controlar mediante esto la mente de la población. Dios es una parte de la sociedad creyente, que los acompaña día a día, es esa presencia sin forma, sin articulación, sin rastro alguno que existe físicamente, pero que controla las decisiones y los pensamientos más profundos e introspectivos de los seres humanos.

Ataques mortales, terrorismo, control por parte de los medios masivos de comunicación, la desviación de información, todo es hecho para controlar la mente de la población y, para que la misma gente apruebe la agenda política-económica de controlar a los demás países y sus recursos petroleros o políticos. Todo esto es un control total del Gobierno.

Todo gira a una manipulación económica, un control por medio de prestamos, deudas, impuestos, que lo único que hacen es limitar el pensamiento de todos, limitar la trascendencia de cambios positivos por y para la gente. Lo humanitario, la paz, el respeto y la positividad quitaría las cadenas que generan pesadez a la Tierra y, que gradualmente la llevarían a una desintegración. Una muerte que es causada por los mismos habitantes que gozan de los privilegios de vivir en ella, y que en ellos reside su propia salvación.

Prohibida la Libertad

No fumar, no ingerir bebidas alcohólicas, no pintar las paredes, no pisar el césped, no tirar basura, no hablar, no correr, no empujar, no gritar; estas son algunas de las cosas que se encuentran en la lista de prohibiciones del ser humano pensante en la vida diaria.

Las prohibiciones nos han marcado normas y leyes morales que la sociedad impone hacia la misma para vivir mejor. Esto no es nuevo, las hemos seguido por miles de años. Las hemos cambiado a nuestra conveniencia y mejor estancia en la sociedad.

Pero la mayoría son ridículas, hay algunas cosas que son prohibidas sin justificación razonable alguna como: no fumar, no gritar, no correr, no hablar, entre otras. Si alguien quiere fumar, es su decisión y de nadie más, puede que se dañe o moleste a alguien más, pero por eso hay miles de centímetros cuadrados de espacio libre para hacerlo y no molestar a los demás.

Cada quien es dueño de sus acciones. Somos personas con raciocinio suficiente para pensar que nos conviene y que no. Somos dueños de nuestras propias vidas. Si nos molesta que las personas fumen, nos alejamos y ya. Si queremos beber alcohol, bebemos. Si queremos gritar, lo hacemos. Podemos hacer y debemos hacer lo que nosotros queramos.

Las reglas, al igual que las prohibiciones están por algo. cada quien puede respetarlas o no. Las únicas prohibiciones que debemos de respetar son las que uno mismo se impone. Somos seres con capacidades ilimitadas.

Los seres humanos tenemos libertad de hacer lo que queramos, de cualquier cosa que queramos hacer y hasta de limitarnos. Somos responsables de las acciones que hacemos y por lo tanto de las consecuencias de éstas. Somos y debemos de ser libres porque la vida es corta y hay que aprovecharla lo más que se pueda sin complicaciones.

miércoles, 15 de abril de 2009

Ahí viene la C... y luego la G… le sigue la RR…

Las consonantes son entes fascinantes. Nadie sabe de donde vienen, quien las creo o para que están aquí, pero todos las respetan y obedecen las reglas que oponen… bueno no todos. Son seres conceptuales que dominan nuestra gramática a su placer y nosotros nos dejamos. No tienen cuerpo fuera de nuestra mente, sólo tienen forma y con eso tienen para dominar nuestro léxico.

Hay que darles crédito, nos dan organización para no errar y ser monótonos a la hora de escribir. Generan creatividad; hay cada palabra que se escribe muy diferente a sus parecidas fonéticamente. Ordenan nuestros pensamientos de forma que no se confundan las palabras con otros objetos y así vivir en plena paz y tranquilidad gramatical. Saber las reglas es una cosa básica desde la primaria. Produce cierto estrés desde temprana edad, pero cuando se da cuenta de que es necesario para entendernos, se obtiene cierto alivio al saber que se tiene buena ortografía. Son reglas complicadas, tediosas y largas pero nada es imposible de saber.

Dentro de la publicidad, el uso correcto de las consonantes es indispensable para los creadores del consumismo apresurado. Si se quiere tener una mayor atención y generar más impacto sobre el espectador, se tiene que dominar la gramática y las consonantes son básicas dentro de ésta. Si se tienen errores ortográficos con las consonantes, por ejemplo, desvían la atención de lo que se quiere trasmitir y eso es fatal.

A nadie la gustan las reglas, pero hay que seguirlas de vez en cuando. Son útiles cuando generar cierta armonía y orden dentro de las pensamientos de muchos individuos, así como las de las consonantes. Son de las pocas reglas que sí sirven de algo.

Ultimátum prosaico

Sin duda alguna, la escritura es una de las formas de comunicación visual más usadas por los seres humanos. Con ella la mayoría de las personas puede expresar sus pesares, alegrías, dolores, momentos especiales y todo lo que les ocurre en la vida cotidiana. Es un precioso proceso por el cual pueden sacar su catarsis de cualquier cosa, a cualquier hora y en cualquier medio.

La puntuación es definitiva, delibera las oraciones, las ordena de un modo que sea entendible y, por lo tanto, se comprenda a la primera leída. Sin ella no hay orden ni mucho menos armonía. Puntos apartes, punto y coma, dos puntos, punto y seguido , etc., definen y separan las diferentes ideas que los seres humanos tienen para comunicarse entre ellos mismos.

La publicidad es un medio de control masivo en el mercado. Es una herramienta básica, indispensable e importante en todo tipo de empresas que quieran sobresalir de las demás. Tiene mucho peso sobre su espalda. Sin ella, las empresas no serían lo que son ahora. Pero dentro de la publicidad hay que ir a la vanguardia, siempre tienen que estar un paso adelante que los demás, no se puede retroceder y mucho menos por errores básicos como los de la puntuación.

Aunque en la publicad no es tan requerida la puntuación, es una herramienta útil que delibera la cultura general, la buena gramática y ortografía, y sobre todo, la preparación que se tiene para generar buenos productos publicitarios que definan un cambio positivo dentro de la materia. En definitiva es una buena herramienta dentro de la escritura.

domingo, 8 de marzo de 2009

Distinción registrada

Los humanos somos los únicos seres vivo que tenemos el maravilloso don de poder comunicarnos verbalmente, por lo tanto, de expresar esos pensamientos y conocimientos en forma visual, lo que llamamos escritura. La escritura es muy importante hoy en día y como todas las cosas “libres” también cuenta con ciertas reglas, como las de acentuación.

La acentuación es una forma de balancear las palabras al momento en que se quiere escribir. Se requiere de varios pasos para diferenciar y hacer énfasis en el significado que se quiere dar a las palabras. Si no tuviéramos este tipo de reglas es posible que nos confundiríamos y tendríamos un vocabulario demasiado pobre.

En publicidad, como en todas la especialidades y en cualquiera de las carreras que se tome, es muy importante la acentuación. Son mejores vistos las personas que saben escribir bien. Prevalecen más los publicistas con buena ortografía. En general, la mayoría de los anuncios tienen buena acentuación, pero cuando se ve uno que le falta una tilde y se tiene una buena apreciación ortográfica, se difama a la marca por algo tan simple y básico.

Pero, ¿quién puso las reglas?, ¿para qué se hicieron?, ¿por qué demonios tenemos que seguirlas?, ¿por qué no seguir otras normas en vez de estas? Tenemos un buen sentido común, somos independientes y contamos con una razón que nos hace pensar en cosas que nos benefician, una de esas cosas es la acentuación, sin ella seriamos seres extremadamente desorganizados. Puede que no sea algo en que pensemos a diario, pero le debemos mucho.